No puedes ver esta unidad ya que aún no has iniciado sesión.

10 Comentarios

  1. Mi madre era la tipica que niño gordo niño sano.Me daba pecho ademàs de biberòn, en el cual añadia maizena. La adolescencia la recuerdo sin ningun problema de peso, pero a los 16 años me casè y con el primer embarazo llegaron los quilos de más. Mi pareja de entonces, empezó a ponerme nombres, como saco de grasa, bola de sebo y alguna que otra cosa desagradable. Era un maltratador que siempre procuraba decirme que quien me iba a querer así. No soy consciente de que en aquel momento esas palabras me estuvieran afectando, ahora al aprender, me doy cuenta del peso emocional que tenìan. Abreviando, siempre he vivido màs tiempo en un cuerpo grodito que delgado.Tambien pasé por una bulimia, de la cual supe salir solita. Millones de dietas que hacia un tiempo pero que me acababan cansando y dejaba. Subir y bajar de peso era mi sino.

  2. La historia de mi vida está ligada al sobrepeso. Desde bien jovencita (aunque después cuando he mirado las fotos de esa época no era para tanto)me llevaron a un endocrino, es decir mi calvario ya empezó con 14 años. He subido y bajado de peso, y siempre me recuerdo escondiéndome bajo la ropa, tapándome y sintiendo vergüenza. Me sentía mal, porque a esas edades en lugar de divertirme lo pasaba mal, no quería que nadie supiera que estaba a dieta. De más mayor he ido superando algunas cosas, pero a la hora de vestirme ha sido con ropa que simplemente era la que me cabía.
    Me he sentido culpable cada vez que recuperaba el peso, aunque después lo volvía a intentar de nuevo con mucho sacrificio y renuncias. Pero lo peor siempre ha sido el mostrarme y por tanto pasaba más tiempo en casa que era mi zona de confort.
    A día de hoy lo sigo intentando porque quiero verme bien y sobretodo por una cuestión de salud, así que tengo mucha confianza en este método porque me hace reflexionar sobre muchas cosas y apagar el piloto automático. No he sabido ver la intención positiva nunca por eso supongo que me sentía muy culpable cuando se producía una excepción.
    Lo que si he modificado, y estoy contenta por eso, es que cuando por el motivo que fuese hacía una excepción, me decía, bueno pues como me he pasado, el lunes empiezo otra vez, y hasta que llegaba el lunes me daba carta blanca y comía lo que me daba la gana.
    Ahora no, si me paso algún día por un compromiso o lo que sea, al día siguiente retomo mis hábitos de comida saludable.
    En fin, algo he ido aprendiendo. 🙂

  3. Cierto que la conducta cuando estoy en grupo varia , por una respuesta social detante del grupo, tengo que tener una respuesta mas acertiva y reflexiva , no quiero mas, tengo bastante y no comer compulsivamente al incio de las comidas tengo que identificarlos intenciones positivos y modificarlos por compartimentos ecologuicos , voy a por ellos y visualizare los canvios que quiero proposnerme en mis comidas en grupo o sociales

  4. Después de esta lección, me he hecho consciente de que mi cerebro me boicotea. Culpabilidad y ansiedad van de la mano.
    Hoy cambio mi paradigma de culpabilidad, por responsabilidad.
    Soy responsable de mis conductas ante la comida.
    Voy a trabajar en hacer una alimentación mas consciente y comer mas despacio.

  5. Es cierto que la culpa no te hace adelgazar y te machaca la consciencia. Yo como sano y hago deporte pero he comprobado que cuando me paso comiendo algo dulce después me cuestiono si he hecho bien y si podía haberlo evitado o ser más comedida. Cuestionarme me hace daño realmente más que lo que he comido. Así que he cambiado mi forma de cuestionarme y me digo : “ Te gusta lo que estás comiendo?, entonces disfrútalo y punto ! “ Hablar con mi yo interior me ayuda mucho a comunicar con el. Se que muchas veces se siente olvidado, menospreciado y tiene rabietas para llamar mi atención cuando estoy ocupada y no tengo tiempo para prestarle. Por lo tanto, cuando hace una de las suyas lo apoyo, lo mimo, le dedico tiempo y escucho los antojos que tiene. Si son razonables cedo, si no lo llevo a mi huerto con mucho cariño. Es muy importante escucharse a uno mismo. La mente es una herramienta potente y muy peligrosa.
    A pesar de comer bien y sin excesos mi peso aumentó al mudarme en otro país. He sido acostumbrada a comer de todo pero lo que cocinaba a partir de mi traslado no me satisfacía a pesar de ser bueno. Mi madre vino a visitarme y me explicó que los alimentos locales tenían sabores totalmente distintos y que por lo tanto nunca lo habría podido lograr.
    Mi madre ha sido una persona que comunicaba el cariño a través de la comida. Nuestra relación era muy fuerte pero nunca me hizo entender su dolor por haberme marchado. Seguramente mi subconsciente lo percibió y lo transformó en un sentimiento de culpabilidad oculta, en los alimentos no encontraba los sabores (sinónimos de cariño) de mi casa.
    Se que parece el cuento de una niña mimada y poco adulta, pero es todo lo contrario. Es la historia de la persona sensible que soy y de una madre ejecutiva, muy generosa, disciplinada, perfeccionista, muy amada por nosotros, que había recibido una educación muy rigurosa, que cocinaba divinamente y demostraba su cariño SOLAMENTE a través de la comida. No recuerdo ni un beso ni un abrazo suyo.
    En mi caso esta es la demostración de otra forma de culpabilidad. Yo no me atiborro de comida para compensar ese vació. A falta de encontrar los mismos ingredientes de mi tierra he desarrollado una manera de cocinar totalmente mia, casi un borrón y cuenta nueva…y a pesar de, sigo subiendo de peso.
    Tengo que ayudar mi subconsciente a encontrar esa nueva manera de ser amada como lo hacía ella aunque no sea a través de los sabores.

  6. Me entristece saber que soy responsable de mi sobrepeso. Algunas de mis necesidades subyacentes no las he podido cumplir (algunas de ellas no dependen únicamente de mí). Mis intenciones positivas han respondido a una situación de desesperanza y frustración. Es bueno para mí individuar de nuevo cuáles son esas intenciones positivas. Estoy en ello. Confío en saber cambiar mis actitudes con respecto a la comida en cuanto vuelva a registrar nuevamente que alguna de mi necesidades básicas no se vea cumplida.

  7. Ya que lo preguntas al inicio del vídeo he aquí mi historia: Yo sí que he conseguido bajar de peso, muchas veces. Desde muy joven, mi problema ha sido siempre el recuperarlo, siempre he recuperado lo perdido. Por eso yo no quiero adelgazar, quiero ordenar mi modo de vida especialmente mi relación con la comida. En este vídeo he aprendido que para ello lo primero que tengo que hacer es cambiar mi actitud, tomar las riendas y sentirme responsable de cada uno de mis comportamientos. Encontrar la intención positiva de ese comportamiento que no me gusta y buscar una alternativa que me pueda satisfacer. Paso a paso.

  8. Mi mirada hacia atrás es que antes del 2016, sí en verano o en Navidad subía algún kilo, me ponía a ello y los soltaba con facilidad a pesar del hipotiroidismo. Fue en 2016, cuando estuvieron a punto de hacerme el trasplante y empezó el tratamiento, cuando dejé de reconocerme en el espejo. Algunas veces pienso que le he llegado a tener miedo a la comida. Como, porque es imprescindible, lo hago como un puro trámite y me asusta seguir engordando, aunque no coma. (A veces ni me siento a la mesa y lo poco que como, me lo como de pie)
    A pesar de todo eso, tengo mucha confianza en este proyecto y en el método. Todavía es pronto y no lo conozco bien, pero estoy dispuesta a poner todo de mi parte para aprender cosas que me hagan disfrutar de comer y aceptarme tal como soy en este momento .
    Ahora procuro comprarme ropa adecuada a mi actual cuerpo y que me siente todo lo bien que pueda, pero quiero soltar los kilos que me sobran. Mis huesos y yo nos lo merecemos.

  9. Mis aprendizajes de esta lección son que tengo que observar qué conductas presento ante la comida o el hecho de comer, ya sea en mi casa, sola o acompañada, ya sea en un restaurante con amigos o familia, etc…y intentar ver la intención positiva que hay detrás de cada una. Si consigo identificarla, podré valorar si actualmente me sirve a mi propósito o lo entorpece, y poder erradicar esa conducta.

    P.D: Queria comentaros que en el minuto 16:20, cuando Paloma habal del segundo punto del resumen, “La culpa no te deja adelgazar”, creo que comete un error verbal y en lugar de decir que “la culpa te ancla al pasado” dice “la culpa te ancla al futuro”, por si se quiere modificar.

  10. He descubierto que ese “por algo lo habré hecho de esa manera” se llama intención positiva. Me alegra saber que los comportamientos pasados que me pesan como negativos, ahora los puedo convertir en positivos, poniéndoles el nombre de intención. Yo tenía incorporado que los errores del pasado son aprendizajes, porqué intento que aquello que no me gustó de mí, cambiarlo para obtener un resultado distinto, en este caso, no sentirme culpable. Pero de esta lección también me llevo otro fantástico aprendizaje, ya que si cambio la culpa, que me bloquea y me ancla en el pasado, por Responsabilidad, el sentimiento dentro de mí es distinto. Me empuja a mejorar mi versión en vez de machacarme. Así que de esta lección me llevo MOTIVACION, así, en mayúsculas. Gracias


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *