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7 Comentarios

  1. A mi, mi madre me decía: te echo más porque veo que te quedas con hambre… Con el tiempo, me di cuenta que era una forma de darme cariño a su forma… esta misma semana, me ha dado un tupper con croquetas y me ha dicho: Sonia, tienes para dos veces… y dije mira, se preocupa de que no coma tanto aunque sigue dándome croquetas… y no contenta con eso, me explico como se fríen las croquetas… Voy a cumplir 52 años y llevo desde los 21 días fuera de casa y todavía cree que no sé como freír las croquetas con bastante aceite y despacito y colocando el papel de cocina para descargar el aceite, en fin… No le dije nada… me reí… antes me hubiese enfadado con ella…

    Me ha gustado lo de darle la vuelta a la creencia, pensando en si es cierto lo contrario a lo que piensas.
    Confiamos demasiado en lo que nos dicen porque nada es lo que parece y ninguna experiencia es igual porque en cada momento estamos en un momento diferente.

    Es verdad, que conocerte te da un gran poder para elegir.

    Me doy cuenta que algunas de las creencias me las digo yo misma…

  2. Siempre he creído que me cuestionaba todo, he sido rebelde desde niña, pero esa misma rebeldía me ha llevado a caer en los estereotipos del sistema. Me libero y avanzo

  3. Uuuuyyy cuanta verdad…”tenés que comer todo para crecer” “tenés comer mucho para ser fuerte” “no se tira la bendición de Dios” “todas las gorditas tienen su encanto”… Me crió mi padre con su madre… Estoy muy agradecida por ellos…por su intención positiva… Hoy ya estoy crecida, soy fuerte y encantadora, y Dios me sigue bendiciendo! Voy a cuestionar y reformular las frases a mi favor. Gracias.

  4. Todo lo que nos ha dicho de pequeñas ha quedado grabado a fuegl, eres la gordita simpatica, que es buena y hay que comer todo para crecer.es hora de cuestionar para avanzar

  5. Un postrecito para el pecho por lo bien que lo hemos hecho!! Yo la usaba también con otras palabras, bocadito, cigarrito…
    En mi casa se dice mucho.
    Eso cabe en cualquier sitio, me decía mi abuela.

  6. Arrastramos muchas creencias que muchas veces no nos paramos a cuestionar. Y es verdad que lo reproducimos con nuestros hijos. Conforme me hago mayor me veo cada vez más repitiendo frases que dije que nunca diría.

  7. Siempre he sido niña buena y muchas veces no me dejan dejar de serlo, por ejemplo mi madre que aún se cree que debe decirme cómo hacer todo. Es duro a veces ya que tampoco acepta que la contradiga.


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